En Bey Clinics, se observa un cambio significativo en el mundo de la estética. Los tratamientos son cada vez más sofisticados, las técnicas más avanzadas y la demanda de los clientes evoluciona notablemente. Lo que sucede hoy en la sala de tratamiento es tema de conversación mañana. Estas son las tres tendencias que marcan la pauta actualmente.
1. ADN de salmón: la regeneración como nuevo estándar
El panorama de los tratamientos inyectables está cambiando notablemente. Si bien durante años los rellenos se centraron en el volumen y el contorno, ahora la atención se centra en lo que sucede *dentro* de la piel. El ADN de salmón, basado en polinucleótidos, encaja a la perfección en esta tendencia.
Este tratamiento se centra en restaurar y fortalecer la piel.
Su mecanismo de acción reside en la estimulación de las propias células de la piel. Los polinucleótidos favorecen el proceso de reparación natural, mejoran la hidratación y activan los fibroblastos responsables de la producción de colágeno y elastina.
La diferencia con respecto a los rellenos tradicionales es fundamental: no se añade nada para dar forma, sino que se activa algo para mejorar la calidad. Por ello, el resultado es difícil de apreciar a simple vista, pero se hace especialmente visible con el tiempo: una piel que luce más firme, refleja mejor la luz y se ve menos cansada.
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No se "añade" nada para crear el formulario, sino que se activa algo.
2. Exosomas: comunicación a nivel celular
En el ámbito de la terapia cutánea, la atención también se centra en los procesos que tienen lugar bajo la superficie de la piel. Los exosomas son un buen ejemplo de ello. Estas partículas microscópicas actúan como mensajeras entre las células cutáneas y desempeñan un papel fundamental en la reparación y la renovación.
Contienen, entre otras cosas, factores de crecimiento y proteínas que favorecen el proceso de reparación de la piel.
Lo que las hace interesantes es la forma en que potencian los tratamientos existentes. En combinación con la microaguja, la piel no solo se estimula, sino que también se guía en su proceso de recuperación.
Esto se traduce en una mejora más controlada y, a menudo, más intensa de la textura de la piel. Las líneas de expresión se suavizan, la elasticidad aumenta y la piel adquiere un aspecto más uniforme. No es una solución rápida, sino un proceso que se desarrolla gradualmente.
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3. Radiofrecuencia cuántica: tecnología con un objetivo final sutil.
En cirugía plástica, la innovación se está orientando hacia técnicas que apoyan en lugar de dominar. La radiofrecuencia cuántica es un ejemplo de ello: una tecnología que utiliza energía térmica controlada para actuar en las capas profundas del tejido, estimulando así la producción de colágeno.
Mediante esta estimulación, la piel se reafirma de forma gradual y natural. La técnica puede aplicarse sola, pero en la práctica se utiliza cada vez más como complemento de procedimientos quirúrgicos. El objetivo es perfeccionar el resultado y mejorar la calidad de la piel. Precisamente esta combinación garantiza un resultado final más sutil y natural.
En consecuencia, el resultado depende menos de las intervenciones visibles y más de cómo evoluciona la piel posteriormente.
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